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El panorama de la medicina de rehabilitación veterinaria ha experimentado un cambio radical en la última década. A medida que nos alejamos de las intervenciones puramente farmacológicas para el dolor crónico y las enfermedades inflamatorias, la integración de los láseres terapéuticos -específicamente la terapia de fotobiomodulación (PBM)- ha surgido como una piedra angular de la práctica moderna. Tanto para los profesionales como para los propietarios de mascotas, comprender la profundidad del tratamiento con láser para perros requiere mirar más allá de la aplicación superficial de la “luz” e investigar las complejas interacciones biológicas que se producen a nivel mitocondrial.
This article examines the clinical efficacy of the veterinary laser, the tangible cold laser therapy benefits for canine patients, and the economic considerations regarding cold laser therapy cost. By synthesizing current research with practical clinical application, we can better understand how non-invasive pain relief for dogs is changing the prognosis for common degenerative conditions.
En esencia, lo que coloquialmente se denomina “láser frío” se describe más exactamente como fotobiomodulación. A diferencia de los láseres quirúrgicos que utilizan altas densidades de potencia para incidir o cauterizar tejido, un láser veterinario utilizado para terapia envía fotones al tejido diana a longitudes de onda específicas, normalmente dentro de la “ventana óptica” (600 nm a 1100 nm).
El principal mecanismo de acción consiste en la absorción de fotones por los cromóforos de las mitocondrias, concretamente la citocromo c oxidasa (CCO). Cuando las longitudes de onda de 810 nm o 980 nm penetran en la dermis y alcanzan la musculatura subyacente o la cápsula articular, estimulan la cadena respiratoria. Esta estimulación desplaza al óxido nítrico (NO), que suele inhibir la respiración celular en los tejidos estresados o hipóxicos.
Una vez desplazado el NO, el oxígeno puede unirse a la CCO, lo que provoca una aceleración de la producción de trifosfato de adenosina (ATP). Este aumento de la energía celular es el motor que impulsa la reparación de los tejidos. Para un perro sometido a tratamiento con láser, esto se traduce en una actividad mitótica más rápida en fibroblastos, condrocitos y osteoblastos, lo que acelera eficazmente la cicatrización de tendones, cartílagos y huesos.
La fotobiomodulación también desempeña un papel fundamental en la gestión del estrés oxidativo. En enfermedades crónicas como la osteoartritis canina, el equilibrio entre prooxidantes y antioxidantes se ve alterado. La terapia láser dirigida ayuda a modular los niveles de ROS, desencadenando vías de señalización descendentes que activan factores de transcripción relacionados con la supervivencia celular y la defensa antioxidante. Este efecto sistémico es la razón por la que muchos médicos observan mejoras en la movilidad y el estado de ánimo que se extienden más allá del lugar de tratamiento localizado.
La versatilidad del láser veterinario moderno permite su aplicación en un amplio espectro de patologías. Aunque el tratamiento del dolor es el motivo más común para buscar terapia, los efectos fisiológicos de la PBM apoyan una variedad de objetivos de recuperación.
La artrosis es quizá la afección más prevalente en la que los beneficios de la terapia con láser frío son más visibles. En pacientes geriátricos, el objetivo pasa de la “curación” a la “gestión de la calidad de vida.” La PBM reduce la producción de citoquinas proinflamatorias como la IL-1β y el TNF-α en el líquido sinovial. Esta reducción de la “sopa inflamatoria” que rodea la articulación produce efectos analgésicos inmediatos y mejoras a largo plazo de la amplitud de movimiento.
La enfermedad del disco intervertebral es un diagnóstico devastador para muchos propietarios. Tanto si el paciente se somete a cirugía como si se trata de forma conservadora, el láser veterinario es una herramienta inestimable. Ayuda a la regeneración nerviosa promoviendo el crecimiento axonal y reduciendo la formación de cicatrices gliales. Para los pacientes postoperados de IVDD, la terapia láser puede acortar significativamente el tiempo de retorno a la función motora voluntaria.

La integración de la terapia láser en el protocolo postoperatorio estándar -como después de una osteotomía de nivelación de la meseta tibial (TPLO)- puede reducir drásticamente el edema y las molestias en el lugar de la incisión. La síntesis acelerada de colágeno garantiza que la resistencia a la tracción de la herida cicatrizante aumente más rápidamente que con el tratamiento tradicional de la herida.
Cuando se habla del coste de la terapia con láser frío, es esencial distinguir entre el coste para la clínica veterinaria (inversión de capital) y el coste para el propietario de la mascota (precio por sesión o paquete).
Un láser veterinario de clase IV de alta calidad representa una inversión significativa, que a menudo oscila entre $15.000 y $30.000. Sin embargo, el retorno de la inversión está impulsado por el alto volumen de afecciones tratables. A diferencia de muchas herramientas de diagnóstico, el láser es un dispositivo terapéutico que genera ingresos recurrentes a través de planes de tratamiento multisesión.
Para el propietario del perro, el coste por sesión suele oscilar entre $40 y $100, dependiendo de la ubicación geográfica y la complejidad de la afección. Los protocolos más eficaces para problemas crónicos como la displasia de cadera requieren una “fase de inducción” inicial (por ejemplo, 3 tratamientos semanales durante 2 semanas), seguida de una fase de mantenimiento (una vez cada 2 o 4 semanas).
Al evaluar el coste de la terapia con láser frío, hay que tener en cuenta la reducción potencial de los costes farmacológicos a largo plazo. Al utilizar la fotobiomodulación para mascotas, muchos propietarios descubren que pueden reducir la dosis de medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINE), minimizando así el riesgo de efectos secundarios hepáticos o renales y los costes asociados a la monitorización sanguínea frecuente.
Un punto de confusión frecuente en el sector es la distinción entre láseres de clase IIIb y de clase IV. Esta distinción es vital para comprender la profundidad de penetración y el tiempo de tratamiento.
| Característica | Láser de clase IIIb | Láser de clase IV |
| Potencia de salida | 0,5mW a 500mW | Por encima de 500mW (a menudo 10W-25W) |
| Profundidad de penetración | Poco profundo (nivel de superficie) | Profundo (articulaciones/músculos profundos) |
| Tiempo de tratamiento | 20-40 minutos por emplazamiento | 3-10 minutos por sitio |
| Riesgo de efecto térmico | Insignificante | Requiere movimiento activo para evitar el calor |
| Uso principal | Cuidado de heridas, puntos gatillo superficiales | Tejido profundo, artrosis, IVDD |
Para un protocolo sólido de tratamiento con láser para perros, en general se prefieren los láseres de clase IV en un entorno clínico porque pueden administrar una dosis terapéutica (julios) a los tejidos profundos en una fracción del tiempo, lo que mejora el cumplimiento del paciente y el rendimiento de la clínica.
El siguiente estudio de caso representa una aplicación clínica estándar de PBM de alta potencia en un paciente canino geriátrico.
En la exploración ortopédica y neurológica, Buster presentaba crepitación significativa en las articulaciones coxofemorales bilaterales (caderas) y reducción de la amplitud de movimiento en la rodilla derecha. La palpación reveló puntos gatillo miofasciales compensatorios graves en los músculos epaxiales de la columna lumbar y el tríceps braquial, ya que desplazaba 70% de su peso a las extremidades anteriores. Las radiografías confirmaron una displasia de cadera de grado 3 con osteoartritis secundaria.
Se utilizó un láser veterinario de doble longitud de onda de clase IV. El objetivo era tratar tanto la inflamación articular profunda como la tensión muscular superficial.
Al final de la fase de inducción, la dosis de AINE de Buster se redujo en 25%. Pasó a una fase de mantenimiento de un tratamiento cada tres semanas. Este caso demuestra que el tratamiento con láser para perros no es simplemente un “extra” suplementario, sino una modalidad primaria que puede alterar la trayectoria del tratamiento del dolor crónico. El uso sinérgico de longitudes de onda de 810 nm/980 nm permitió aliviar el dolor y regenerar los tejidos simultáneamente.
Aunque los beneficios de la terapia con láser frío son sustanciales, se maximizan cuando forman parte de un enfoque multimodal. Esto incluye:
El láser veterinario actúa como un “cebador” para el organismo. Al reducir primero el dolor y la inflamación, el paciente está más dispuesto a participar en los ejercicios terapéuticos, lo que crea un bucle de retroalimentación positiva de la recuperación.
Para las clínicas que desean promocionar sus servicios de tratamiento láser para perros, es esencial centrarse en términos semánticamente relacionados y con mucho tráfico. Además de las palabras clave principales, el contenido debe abordar:
Al ofrecer contenidos educativos que explican el “por qué” de la tecnología, los consultorios generan confianza y autoridad en el campo de la rehabilitación veterinaria.
No. La mayoría de los perros encuentran el tratamiento muy relajante. Los láseres de clase IV producen un calor suave y relajante. Si un perro muestra signos de incomodidad, suele deberse a que el técnico mantiene el cabezal del láser demasiado quieto en un punto, lo que se corrige fácilmente con un movimiento constante.
Algunos propietarios observan una mejora del “brillo” y el movimiento tras una sola sesión. Sin embargo, en el caso de afecciones crónicas como la artritis, suelen ser necesarias entre 3 y 5 sesiones para ver un cambio fisiológico acumulativo.
Los efectos secundarios son extremadamente raros. La “reacción” más común es un aumento temporal del dolor durante 24 horas, a medida que el cuerpo comienza a procesar los productos metabólicos de desecho liberados del tejido. El técnico y todas las personas presentes en la sala (incluido el perro) deben llevar gafas protectoras para evitar que el rayo láser dañe la retina.
En general, está contraindicado utilizar un láser veterinario directamente sobre un tumor maligno conocido, ya que los efectos bioestimuladores podrían teóricamente favorecer el crecimiento de células cancerosas. Sin embargo, puede utilizarse en otras partes del cuerpo para el tratamiento del dolor en cuidados paliativos.
El coste de la terapia con láser frío refleja la avanzada tecnología del equipo, la formación especializada que requiere el personal y los importantes resultados clínicos que otros métodos no invasivos a menudo no pueden igualar.
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