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La evolución de la tecnología láser de diodo ha cambiado el paradigma tanto de la intervención quirúrgica como del tratamiento del dolor crónico. Los láseres de alta potencia de clase 4, concretamente los que funcionan en las longitudes de onda de 980 nm y 1470 nm, ofrecen una plataforma de doble utilidad. En este artículo se evalúan las interacciones biofísicas, los protocolos quirúrgicos y los resultados clínicos a largo plazo de estos sistemas, haciendo hincapié en su papel en la cirugía endovascular moderna y en la terapia de fotobiomodulación de tejidos profundos (PBMT).
En la aplicación clínica de los láseres de clase 4, el objetivo principal es la administración precisa de energía a los cromóforos diana minimizando los daños térmicos colaterales.
El éxito de un procedimiento láser se rige por los coeficientes de absorción de tres cromóforos internos primarios: Agua, hemoglobina y melanina.
En entornos quirúrgicos, el “tiempo de relajación térmica” (TRT) es fundamental. Los láseres de clase 4 permiten la emisión de onda continua (OC) o pulsada. Al utilizar una fibra radial de 1470 nm, la energía se emite en un anillo de 360°, lo que garantiza un calentamiento uniforme de la pared venosa. De este modo se evitan los “puntos calientes” asociados a las fibras tradicionales de punta desnuda, protegiendo así los nervios safenos circundantes y evitando quemaduras en la piel.
Para el experto quirúrgico de FotonMedix, la precisión en el quirófano no es negociable. A continuación se muestra el protocolo estandarizado para tratar la insuficiencia de la vena safena mayor (GSV).
La “densidad de energía endovenosa lineal” (LEED) es la métrica del éxito.

Para evitar la trombosis venosa profunda (TVP), la punta del láser debe colocarse como mínimo en la posición 2 cm distal a la unión safenofemoral (SFJ), verificada mediante ecografía dúplex antes de la activación.
Los láseres de clase 4 no sirven sólo para cortar; son las herramientas más potentes para terapia de fotobiomodulación.
A diferencia de los láseres de clase 3b, los de clase 4 proporcionan la “densidad de fotones” necesaria para alcanzar estructuras profundas como los discos lumbares o la articulación de la cadera. El objetivo principal es Citocromo c oxidasa dentro de la mitocondria.
Para terapia láser para el dolor, el médico debe calcular la dosis en $J/cm^2$.
Archivo de casos hospitalarios: Ref. FM-2024-VASC
Perfil del paciente: Varón de 54 años, CEAP Clase C4a (Cambios cutáneos, hiperpigmentación), que presenta reflujo bilateral sintomático de GSV.
Intervención quirúrgica:
Observaciones y prevención de complicaciones:
Durante el procedimiento, la monitorización ecográfica en tiempo real confirmó el efecto de “burbuja de vapor”, que indicaba el éxito de la oclusión térmica. El uso de una fibra radial evitó la perforación de la pared venosa.
Resultados del seguimiento:
| Característica | Láser de clase 4 (1470 nm) | Ablación por radiofrecuencia (ARF) | Decapado tradicional |
| Duración del procedimiento | 20-30 minutos | 45-60 minutos | 90+ minutos |
| Tiempo de recuperación | 1-2 días | 3-5 días | 2-4 semanas |
| Tasa de éxito | >98% | 95-97% | 85-90% |
| Daños colaterales | Mínimo (con TLA) | Bajo | Alto (riesgo de daño nervioso) |
P1: ¿Existe un riesgo significativo de quemaduras cutáneas cuando se utilizan láseres de clase 4 para la terapia del dolor?
Respuesta: Aunque los láseres de clase 4 conllevan un mayor riesgo térmico que los de clase 3b, el riesgo de quemaduras es insignificante si se utiliza la “técnica de exploración”. Moviendo la pieza de mano constantemente y manteniendo una densidad de potencia que respete la retroalimentación térmica del paciente, los facultativos pueden administrar con seguridad dosis terapéuticas elevadas.
P2: ¿Por qué elegir 1470nm en lugar de 980nm para la cirugía endovenosa?
Respuesta: La longitud de onda de 1470 nm se dirige específicamente al agua. Dado que la pared venosa es rica en agua, la energía se absorbe de forma más superficial y eficaz dentro de la propia pared vascular. La longitud de onda de 980 nm, al ser más selectiva para la hemoglobina, tiende a causar más carbonización y dolor postoperatorio potencial debido a su propagación térmica más profunda en los tejidos perivasculares.
P3: ¿Cuál es la anestesia recomendada para Terapia láser de clase 4 en un entorno clínico?
Respuesta: Para las intervenciones quirúrgicas (EVLA, lipólisis), la anestesia local tumescente (ALT) es la norma de referencia. Para la fotobiomodulación terapéutica (alivio del dolor), no se requiere anestesia, ya que la sensación debe ser un calor agradable y profundo.
P4: ¿Cuál es la tasa de recurrencia esperada tras una ablación con láser de clase 4?
Respuesta: Según un estudio longitudinal de 5 años, la tasa de recurrencia de GSV tratada con fibras radiales de 1470 nm es inferior a 3%, significativamente menor que la extirpación quirúrgica o la escleroterapia con espuma guiada por ecografía.
La integración de los láseres de diodo de clase 4 en la práctica clínica representa un avance significativo en la tecnología médica. Para los cirujanos y médicos que utilizan FotonMedix la comprensión de la interacción entre la longitud de onda, la potencia y los cromóforos tisulares es esencial para optimizar los resultados en los pacientes. Ya sea para realizar una ablación endovascular compleja o para tratar el dolor musculoesquelético crónico mediante fotobiomodulación, el láser de clase 4 sigue siendo la herramienta más versátil y eficaz del arsenal médico moderno.
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