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En el ámbito de cirugía mínimamente invasiva de la columna vertebral, La descompresión discal percutánea con láser (DDPL) suele entenderse erróneamente como una simple “quema” de tejido. Sin embargo, para el cirujano de la columna vertebral y el físico clínico, el procedimiento es un ejercicio de reducción precisa del volumen para lograr una disminución exponencial de la presión. La cuestión fundamental no es simplemente si el láser reduce la hernia, pero por qué una reducción diminuta del volumen se traduce en un alivio significativo de los síntomas.
El disco intervertebral funciona como un sistema hidráulico cerrado. El núcleo pulposo es rico en proteoglicanos y agua, lo que mantiene una elevada presión intradiscal. Según el principio de la presión hidráulica en un espacio cerrado, un pequeño cambio en el volumen de fluido provoca una caída desproporcionadamente grande de la presión.
Los estudios clínicos indican que vaporizar sólo De 0,5 ml a 1,0 ml de material del núcleo no altera significativamente la altura del disco ni su estabilidad mecánica. Sin embargo, esta reducción de microvolumen es suficiente para provocar un efecto de vacío. Esta presión negativa atrae la parte herniada del disco hacia el centro, retrayéndola de la raíz nerviosa. Esta es la base fisiológica de Descompresión discal percutánea con láser (DDPL). No se trata de reducir la masa, sino de modular los gradientes de presión.
Para los fabricantes de productos sanitarios y los cirujanos, seleccionar la longitud de onda correcta es fundamental para la seguridad. La interacción entre el fotón y el cromóforo dicta la huella térmica.

Históricamente, el Láser de diodo de 980 nm era el caballo de batalla de la PLDD. Su coeficiente de absorción está equilibrado entre la hemoglobina y el agua. Aunque es eficaz, 980 nm requiere densidades de potencia más elevadas para lograr la vaporización, lo que aumenta el riesgo de difusión térmica a las placas terminales adyacentes o al anillo fibroso. La difusión térmica (zona de necrosis térmica) puede ser impredecible si no se pulsa correctamente.
Los protocolos modernos favorecen la láser de diodo de 1470 nm. Esta longitud de onda se encuentra en un pico de la curva de absorción del agua, aproximadamente 40 veces mayor que la de 980 nm. Dado que en el núcleo pulposo predomina el agua (aproximadamente 80-85% en los discos sanos, aunque menos en los degenerados), la energía de 1470 nm se absorbe casi inmediatamente en la punta de la fibra.
Este caso ilustra la aplicación de PLDD utilizando un sistema de 1470 nm en una hernia discal lumbar contenida.
Perfil del paciente:
Diagnóstico preliminar:
La RMN confirmó una hernia discal paracentral izquierda contenida en L4-L5, que comprimía la raíz nerviosa L5 transversal. La altura del disco estaba conservada y no había calcificación ni fragmento secuestrado (contraindicación para PLDD).
Estrategia de tratamiento:
PLDD bajo guía fluoroscópica utilizando un láser de diodo de 1470 nm con una fibra de cuarzo de 400 micras.
| Paso | Acción | Parámetros técnicos | Justificación clínica |
| 1. Acceda a | Anestesia local y colocación de agujas | Aguja 18G, abordaje posterolateral (triángulo de Kambin). | Evita salir de la raíz nerviosa. La fluoroscopia confirma que la punta de la aguja está en el centro del núcleo pulposo. |
| 2. Inserción de fibra | Medición de la fibra | Fibra desnuda de 400µm. La punta expuesta sobresale 2 mm del bisel de la aguja. | Garantiza que la energía láser llegue directamente al núcleo, no al eje de la aguja. |
| 3. Vaporización | Suministro de energía (modo por impulsos) | Poder: 5,0 vatios Duración del pulso: 1,0 seg Encendido / 1,0 seg Apagado Longitud de onda: 1470nm | Modo pulsado permite la relajación térmica. La onda continua provocaría una acumulación excesiva de calor (carbonización). |
| 4. Dosis total | Acumulación de energía | Energía total: 1200 julios Nº de pulsos: Aprox. 240 | Dosificación en función del diámetro del disco. Regla general: ~1000-1500J para discos lumbares. |
Durante el procedimiento, a medida que se activaba el láser, se apreciaban pequeñas burbujas de gas (vaporización) en la fluoroscopia (el “signo del vacío”). La paciente refirió una reproducción del dolor (dolor concordante) inicialmente, seguida de un alivio inmediato al disminuir la presión.
Progresión postoperatoria:
Nota clínica: El éxito se basó en la naturaleza “contenida” de la hernia. Si el anillo se hubiera roto (extrusión), la PLDD habría sido ineficaz, ya que el mecanismo hidráulico falla en un sistema abierto.
Para el cirujano, el equipos de terapia láser es una prolongación de su mano. La calidad del diodo y de la fibra óptica define la precisión quirúrgica.
La fibra óptica de 400 o 600 micras debe poseer suficiente rigidez para penetrar en las fibras anulares durante la inserción, pero suficiente flexibilidad para navegar por el núcleo. Las fibras de baja calidad suelen sufrir “fugas” en el conector o degradación de la punta, lo que provoca una entrega de potencia incoherente. Una fibra de cuarzo estéril y de alta eficacia de transmisión no es negociable.
El dispositivo debe mantener una potencia en vatios estable. En PLDD, una fluctuación de 2-3 vatios puede significar la diferencia entre vaporización y carbonización. El software debe permitir ajustes precisos de la duración del pulso (por ejemplo, de 0,5 a 3 segundos). El “tiempo de relajación térmica” (el intervalo entre pulsos) permite que el tejido se enfríe, evitando daños térmicos acumulativos. Un sofisticado Láser de clase 4 gestiona automáticamente este ciclo de trabajo.
La PLDD ocupa un nicho único entre la terapia conservadora (fisioterapia, esteroides epidurales) y la cirugía abierta (microdiscectomía).
El “porqué” del fracaso en la PLDD es casi siempre una mala selección de los pacientes.
Siguiendo estos estrictos criterios de inclusión, las tasas de éxito de la PLDD se aproximan al 80-85%, ofreciendo una rápida reincorporación al trabajo sin la formación de tejido cicatricial asociada a la cirugía abierta.
La eficacia de Descompresión discal percutánea con láser se basa en las leyes de la termodinámica y la mecánica de fluidos. Es un procedimiento de sutileza, en el que la longitud de onda de 1470 nm actúa como un bisturí quirúrgico preciso a nivel molecular.
Para el centro médico moderno, ofrecer PLDD representa un compromiso de cirugía mínimamente invasiva de la columna vertebral opciones que dan prioridad a la preservación de los tejidos. No sustituye a todas las cirugías de columna, pero para el paciente correctamente seleccionado, ofrece una solución elegante y basada en la física a la compresión mecánica.
P: ¿Por qué se prefieren los 1470 nm a los 980 nm para las aplicaciones de columna vertebral?
R: 1470 nm tiene una tasa de absorción mucho mayor en el agua. Dado que el núcleo del disco intervertebral está formado en su mayor parte por agua, 1470 nm permite una vaporización eficaz con ajustes de potencia más bajos, lo que reduce significativamente el riesgo de que el calor dañe los nervios circundantes o las placas terminales en comparación con 980 nm.
P: ¿Puede el PLDD tratar un fragmento de disco secuestrado?
R: No. La PLDD se basa en la reducción de la presión en el interior del disco para “succionar” la protuberancia. Si un fragmento se ha roto (secuestrado), ya no está conectado hidráulicamente al centro del disco, por lo que la reducción de la presión no afectará al fragmento.
P: ¿Cuál es el principal riesgo de utilizar onda continua (CW) en lugar de modo pulsado?
R: La aplicación de ondas continuas puede provocar una rápida acumulación de calor, lo que puede carbonizar el tejido y causar necrosis térmica en el hueso vertebral o las raíces nerviosas. El modo pulsado permite que el tejido se enfríe entre ráfagas de energía.
P: ¿Es dolorosa la intervención para el paciente?
R: Se realiza con anestesia local. Los pacientes están despiertos para proporcionar información. Pueden sentir una sensación de presión o una breve reproducción del dolor en la pierna durante la activación del láser, lo que ayuda a confirmar que el láser está incidiendo en la zona patológica correcta.
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