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¿Por qué la alta potencia láser no da resultados en la osteoartritis de rodilla?

Control térmico específico, dosificación adaptada a la profundidad, flexibilidad en el tratamiento con múltiples longitudes de onda

Un paciente con artrosis de rodilla no suele acudir a una clínica de rehabilitación pidiendo un “tratamiento de 30 W”. Lo que pregunta es por qué le sigue doliendo la rodilla después de caminar, por qué le cuesta subir escaleras, por qué le cuesta levantarse de una silla o por qué el dolor reaparece cada vez que aumenta su nivel de actividad.

Para el médico, el problema es más complicado.

La rodilla dolorida no es una sola capa de tejido. El campo de tratamiento puede incluir la piel, el tejido subcutáneo, la fascia, el músculo, la cápsula articular, el tejido sinovial y las estructuras situadas alrededor de la línea articular. Los cambios degenerativos pueden alterar el entorno mecánico, mientras que la inflamación local, la rigidez y la disminución de la función muscular pueden agravar los síntomas del paciente.

Esto plantea un problema práctico para la terapia con láser de alta intensidad.

El profesional sanitario necesita suficiente energía óptica para generar una respuesta significativa en la zona de tratamiento, pero el mero hecho de aumentar la potencia no garantiza que el tejido más profundo reciba la dosis prevista. La energía se absorbe y se dispersa a medida que atraviesa el tejido, y el perfil térmico resultante varía en función de la longitud de onda, la potencia, la duración del tratamiento y el movimiento.

Por eso la pregunta para qué sirve la terapia láser resulta más útil cuando se relaciona con un problema clínico concreto.

En el caso de la artrosis de rodilla, la terapia con láser de alta intensidad no tiene como objetivo reconstruir una articulación gravemente dañada de la noche a la mañana. Su función potencial es más práctica. Se puede incorporar a un programa de rehabilitación para ayudar a controlar el dolor y la rigidez y, posiblemente, facilitar la tolerancia al ejercicio activo.

Un estudio clínico aleatorizado reciente en el que participaron pacientes con una clasificación de Kellgren-Lawrence de grado II a III En la osteoartritis de rodilla se utilizó un láser de alta intensidad de 1064 nm protocolo junto con ejercicio terapéutico. El estudio reveló una mejora significativa del dolor tras el tratamiento y en el seguimiento realizado al cabo de un mes, y el grupo tratado con láser mostró una mayor mejora del dolor que el grupo de control que realizó ejercicio.

La lección importante no es simplemente que el láser funcionara.

Se trata de cómo se llevó a cabo el tratamiento.

La rodilla es una zona difícil de tratar con tratamientos de alta intensidad

A simple vista, la rodilla parece accesible.

Desde el punto de vista clínico, no es un objetivo sencillo.

Cuando un terapeuta trata la línea articular medial, la energía del láser atraviesa varias capas de tejido antes de llegar a las estructuras periarticulares más profundas. La cara lateral presenta una geometría tisular diferente. La parte anterior de la rodilla constituye una superficie de tratamiento totalmente distinta.

El médico también debe tener en cuenta que la artrosis de rodilla no es igual en todos los pacientes.

Un paciente puede presentar una degeneración del cartílago relativamente leve, pero un dolor considerable y una irritación sinovial importante.

Otro paciente puede presentar una enfermedad de grado III en la radiografía, con rigidez pronunciada y debilidad del cuádriceps.

En otros casos, puede haber una degeneración estructural avanzada en la que el tratamiento conservador puede aliviar los síntomas, pero no revertir la destrucción articular subyacente.

Por eso, un aparato de terapia láser debería considerarse una plataforma de tratamiento más que una máquina que simplemente genera un alto rendimiento óptico.

El profesional sanitario debe controlar cómo se distribuye la energía por toda la zona de tratamiento.

¿Qué efectos tiene la terapia con láser en la artrosis?

La terapia con láser de alta intensidad puede producir una combinación de efectos fotobiológicos y térmicos.

El componente fotobiológico está relacionado con interacciones, que dependen de la longitud de onda, con los cromóforos de los tejidos y con la señalización celular posterior.

El componente térmico cobra mayor relevancia a medida que aumentan la irradiancia y la energía total.

Los dos efectos no son totalmente independientes.

El aumento de la energía óptica puede elevar la temperatura local, y los cambios de temperatura pueden influir en la circulación, la elasticidad de los tejidos, el comportamiento de los nervios sensoriales y otras respuestas fisiológicas.

Por eso la terapia con láser de alta intensidad es fundamentalmente diferente a limitarse a aplicar una luz débil sobre la rodilla.

El objetivo es aplicar una cantidad de energía óptica clínicamente significativa, manteniendo al mismo tiempo el control sobre la respuesta tisular resultante.

Una revisión sistemática y un metaanálisis sobre la terapia con láser de alta intensidad para la osteoartritis sintomática de rodilla encontraron pruebas que respaldan la reducción del dolor; en los estudios analizados, la HILT combinada con ejercicio mostró una ventaja significativa frente al láser placebo combinado con ejercicio. No obstante, los autores señalaron diferencias en los protocolos y en la calidad de los estudios, lo que significa que las pruebas respaldan una opción de tratamiento, más que una prescripción terapéutica universal.

Esa distinción es importante para la comercialización de equipos médicos.

Un fabricante fiable no debería prometer que todos los pacientes con artrosis de rodilla vayan a responder de la misma manera.

El mensaje más fundamentado es que el láser de alta intensidad puede incorporarse a determinados protocolos de rehabilitación en los que el suministro controlado de energía resulte clínicamente adecuado.

Terapia con luz láser128

Por qué la profundidad del tejido influye en el tratamiento

La energía óptica no atraviesa el tejido en forma de haz perfectamente enfocado con una profundidad fija.

En cuanto la luz penetra en el tejido biológico, se producen inmediatamente fenómenos de absorción y dispersión.

Algunos fotones se absorben cerca de la superficie.

Algunos se adentran aún más.

Algunas cambian de dirección debido a la dispersión.

La distribución de energía resultante disminuye gradualmente con la profundidad.

La disminución no es la misma para todas las longitudes de onda ni para todos los tejidos.

Los tejidos con alto contenido en agua se comportan de forma diferente a la grasa.

Los tejidos con abundante riego sanguíneo se comportan de forma diferente a los tejidos con un riego sanguíneo relativamente escaso.

El músculo se comporta de forma diferente al tendón.

Por eso, la capacidad de penetración indicada por el fabricante no debe interpretarse en el sentido de que la dosis óptica sea la misma en cada centímetro por debajo de la piel.

A máquina de terapia láser de clase 4 pueden compensar la atenuación óptica al suministrar una energía considerablemente mayor que los sistemas de baja potencia, pero el profesional sanitario sigue teniendo que seleccionar la zona de tratamiento, la potencia, el tiempo de exposición y el patrón de movimiento adecuados.

Una mayor potencia proporciona al médico más energía con la que trabajar.

Esto no elimina la necesidad de realizar una dosimetría.

Por qué la longitud de onda de 1064 nm es habitual en los tratamientos musculoesqueléticos de alta intensidad

Muchos de los protocolos publicados sobre el uso del láser de alta intensidad para tratar afecciones musculoesqueléticas utilizan una longitud de onda de 1064 nm.

Esta longitud de onda cuenta con una larga trayectoria en la investigación clínica de alta intensidad y puede utilizarse con una potencia elevada, al tiempo que genera un componente térmico considerable.

El estudio sobre la artrosis de rodilla publicado en Anestesiología y Medicina del Dolor Se utilizó un láser de alta intensidad de 1064 nm con una potencia máxima de 12 W. Los investigadores aplicaron un programa estandarizado para el alivio del dolor a 10 W y 120 J/cm² durante 120 segundos por sesión, a lo largo de diez sesiones.

Esto es importante porque demuestra que el protocolo clínico no se diseñó pensando en obtener el máximo rendimiento.

El dispositivo tenía una potencia de 12 W.

El programa de tratamiento utilizado consumía 10 W.

Esa diferencia es insignificante en una ficha técnica, pero resulta significativa desde el punto de vista del diseño del tratamiento.

La potencia máxima es una característica del hardware.

El entorno clínico se determina en función del protocolo.

Por qué la longitud de onda de 980 nm produce un perfil térmico diferente

La longitud de onda de 980 nm interactúa más intensamente con el agua que las longitudes de onda más cortas del infrarrojo cercano, mientras que el tejido que contiene sangre también contribuye a la absorción.

A medida que aumenta la potencia, la respuesta térmica cobra cada vez más importancia.

Esto puede resultar útil cuando el profesional sanitario desea lograr un efecto de calentamiento controlado en los tejidos blandos más profundos.

Pero eso también significa que los 980 nm no deben considerarse simplemente como otro ajuste más entre muchos otros.

La respuesta de los tejidos depende de la rapidez con la que se deposita la energía y de la eficacia con la que se redistribuye el calor.

Una aplicación fija de alta potencia en una superficie reducida puede generar un perfil térmico muy diferente al de una aplicación en movimiento sobre una superficie amplia.

La emisión de impulsos vuelve a modificar el perfil.

Por eso, un sistema de múltiples longitudes de onda aparato de terapia láser puede resultar útil en la práctica clínica.

Ofrece al profesional sanitario más opciones para adaptar las características ópticas al objetivo del tratamiento.

Por qué los 1470 nm forman parte de un debate clínico distinto

A 1470 nm, la absorción del agua es especialmente intensa.

Esto genera una interacción fototérmica muy localizada y hace que la longitud de onda resulte especialmente relevante para intervenciones en tejidos en las que se requiere una ablación, coagulación o evaporación térmica controlada.

La plataforma SurgMedix-MAX de FotonMedix ofrece una longitud de onda de 1470 nm con una potencia máxima declarada de 20 W y una de 980 nm con una potencia de hasta 40 W; el sistema está diseñado para aplicaciones quirúrgicas, entre las que se incluyen otorrinolaringología, urología, ginecología, artroscopia y otras especialidades.

Esto difiere de la terapia musculoesquelética no invasiva.

Una clínica no debe dar por sentado que, por el mero hecho de que una longitud de onda sea eficaz para la interacción quirúrgica con el tejido, esta represente automáticamente la mejor opción para el tratamiento no invasivo de la rodilla.

La física subyacente está relacionada.

Los objetivos clínicos no lo son.

En la rehabilitación, la prioridad es el aporte controlado de energía sin provocar lesiones tisulares innecesarias.

En cirugía, el efecto deseado puede ser la coagulación, la evaporación o la extirpación de tejido.

Por lo tanto, el equipo y el protocolo de tratamiento deben adaptarse a la aplicación prevista.

El caso más útil de artrosis de rodilla

El ensayo clínico aleatorizado de 2024 ofrece un ejemplo especialmente práctico, ya que incluía una clasificación explícita de la enfermedad.

En el estudio se reclutó a pacientes con osteoartritis de rodilla clasificados como Grado II a III según la clasificación de Kellgren-Lawrence.

Esto resulta útil desde el punto de vista clínico, ya que el sistema de Kellgren-Lawrence ofrece un marco radiográfico estandarizado para describir la gravedad de la osteoartritis.

El grado II suele corresponder a una formación clara de osteofitos, con posible estrechamiento del espacio articular.

El grado III se caracteriza por la presencia de múltiples osteofitos, un estrechamiento evidente del espacio articular y cierta esclerosis, con posible deformidad.

No se trata de pacientes con una rodilla completamente normal y molestias leves y pasajeras.

Indican una osteoartritis radiográfica confirmada.

En el ensayo participaron 40 personas, repartidas a partes iguales entre un grupo que recibió tratamiento con láser de alta intensidad más ejercicios terapéuticos y un grupo que realizó ejercicios de fortalecimiento de los cuádriceps con biofeedback más ejercicios terapéuticos. La edad media fue de 59,34 ± 6,92 años.

El grupo HILT recibió diez sesiones de tratamiento con una frecuencia de un día sí y otro no.

El láser funcionaba a 1064 nm con una potencia máxima de salida del dispositivo de 12 W.

El programa de alivio del dolor utilizado en este estudio empleó 10 W, una densidad de energía de 120 J/cm² y una duración de 120 segundos por sesión.

El protocolo se estandarizó en cuanto a la posición del paciente durante el tratamiento y a la duración del mismo.

Este es precisamente el tipo de información que hace que un caso clínico resulte útil para una página web dedicada a la medicina láser.

Le indica al comprador qué es lo que se ha hecho realmente.

Expediente clínico de tratamiento publicado

El siguiente historial clínico se basa en el estudio clínico aleatorizado publicado. El número de caso del departamento es un identificador interno simulado que sirve para organizar el contenido y no corresponde al número original del historial médico del paciente.

N.º de caso simuladoDepartamentoPerfil del pacienteGrado patológicoLongitud de ondaPotenciaFrecuenciaModoEnergía por sesiónCursoResultado
ORTHO-KOA-2024-021Medicina Física y RehabilitaciónEdad media: 59,34 ± 6,92 años; 20 pacientes en el grupo de HILTGrado II-III según la clasificación de Kellgren-Lawrence1064 nmAjuste de potencia de 10 W; potencia máxima del dispositivo: 12 WNo se ha informado al respecto en el programa de alivio del dolorPrograma estandarizado de alivio del dolor HILT1.200 J, calculado a partir de 10 W × 120 s10 sesiones, cada dos díasMejora significativa en la escala VAS inmediatamente después del tratamiento y al cabo de un mes
ORTHO-KOA-2024-021Medicina Física y RehabilitaciónLa misma cohorte HILT publicadaGrado II-III según la clasificación de Kellgren-Lawrence1064 nm10 WNo se ha comunicadoProtocolo de tratamiento continuo1,200 J10 sesionesEl grupo HILT mostró una mayor reducción del dolor que el grupo de control, que realizó ejercicios de biorretroalimentación.
ORTHO-KOA-2024-021Medicina Física y RehabilitaciónLa misma cohorte HILT publicadaGrado II-III según la clasificación de Kellgren-Lawrence1064 nm10 WNo se ha comunicadoProtocolo estandarizado12 000 J repartidos en diez sesiones, según el cálculo realizado a partir de la configuración publicada para cada sesión2 semanasLa mejoría se mantuvo en la revisión realizada al cabo de un mes

El total de 1.200 J por sesión se calcula a partir de la potencia de tratamiento publicada de 10 W y una exposición de 120 segundos.

La publicación indica que el tratamiento se realiza a 120 J/cm² durante 120 segundos, pero el artículo clínico no especifica la frecuencia de pulso de este programa de tratamiento. Por lo tanto, no sería correcto introducir un valor como 25 Hz en este caso concreto.

En otro protocolo publicado sobre la osteoartritis de rodilla tratado con HILT sí se utilizaron 25 Hz durante las tres primeras sesiones analgésicas, con una aplicación de 300 J en un área de 25 cm², seguidas de sesiones de bioestimulación de 3.000 J. Se trata de un estudio diferente y no debe confundirse con el protocolo de 2024.

Esta distinción es importante a la hora de elaborar contenidos clínicos.

Los datos clínicos reales suelen contener parámetros que faltan.

Rellenar esos huecos con cifras que parezcan verosímiles da como resultado una tabla más pulida, pero un artículo menos fiable.

¿Qué cambió durante el tratamiento de la rodilla?

El estudio de 2024 evaluó el dolor mediante la escala analógica visual y la discapacidad funcional mediante el Índice de Osteoartritis de las Universidades de Western Ontario y McMaster.

El grupo de HILT presentó reducciones significativas del dolor inmediatamente después del tratamiento y un mes después. Los autores señalaron que la diferencia entre el grupo de HILT y el grupo de control era estadísticamente significativa, con una mayor mejoría en el grupo de HILT.

Ese resultado es clínicamente relevante, ya que la reducción del dolor puede influir en la forma de moverse del paciente.

Un paciente que tenga miedo de cargar peso sobre la rodilla puede realizar mal los ejercicios de fortalecimiento.

Es posible que un paciente que no tolere la flexión repetida de la rodilla no pueda completar un programa de rehabilitación de forma eficaz.

Si el tratamiento reduce el dolor lo suficiente como para mejorar la participación, el láser pasa a formar parte de una estrategia funcional más amplia.

Esa es una explicación más realista de cómo funciona la terapia de alta intensidad.

¿Por qué se utilizaron 10 W en lugar de 12 W?

Esta es una de las lecciones más útiles para un comprador B2B.

El dispositivo podría generar hasta 12 W.

El protocolo clínico utilizó 10 W.

Esta diferencia pone de manifiesto por qué no se debe confundir el rendimiento máximo con el rendimiento del tratamiento.

Una plataforma de clase 4 puede tener una capacidad máxima elevada porque el fabricante desea dar a los profesionales sanitarios margen para adaptar el protocolo.

Sin embargo, el médico no tiene por qué utilizar la dosis máxima en todas las ocasiones.

Un equipo útil debería permitir al operador seleccionar una potencia menor cuando la situación clínica lo requiera.

Esto es especialmente importante en torno al tejido superficial.

Cuanto más cerca esté el objetivo de la piel, menos justificado resultará utilizar una potencia innecesariamente elevada.

Cuanto más profundo sea el objetivo, más cuidado deberá tener el médico a la hora de valorar la atenuación y la administración de energía.

Por qué es importante el movimiento continuo

El tratamiento de alta intensidad rara vez consiste en mantener inmóvil un aplicador de alta potencia sobre un punto concreto.

El movimiento distribuye la energía.

Además, modifica el tiempo de permanencia local.

Si la pieza de mano se mueve lentamente, el tejido situado debajo del aplicador recibe energía durante más tiempo.

Si se desplaza rápidamente, la dosis local se reduce.

Esto significa que dos terapeutas pueden utilizar la misma longitud de onda y la misma potencia, pero producir diferentes niveles de exposición en los tejidos.

Por lo tanto, un protocolo reproducible requiere algo más que una cifra en la consola.

La zona a tratar, el patrón de movimiento y la duración del tratamiento son factores importantes.

Esto es especialmente importante en el caso de las articulaciones grandes, como la rodilla.

Cómo el modo pulsado modifica la acumulación térmica

El modo pulsado ofrece otro mecanismo para gestionar el calor.

Durante el periodo de emisión, la energía penetra en el tejido.

Durante la pausa, no se acumula nueva energía óptica.

El tejido no se enfría de forma instantánea, pero el calor puede redistribuirse mediante conducción y perfusión.

Esto reduce la acumulación térmica continua en comparación con una emisión ininterrumpida con la misma potencia máxima.

FotonMedix describe el funcionamiento por pulsos de sus plataformas de terapia de alta energía como una emisión de luz intermitente destinada a evitar el sobrecalentamiento, mientras que su modo «superpulsos» se describe como un modo que proporciona una alta potencia máxima con una sensación térmica ajustable.

Esto resulta especialmente relevante cuando el profesional sanitario desea obtener una potencia instantánea elevada sin mantener la misma carga térmica media.

El término clave es «ciclo de trabajo».

Un ciclo de trabajo bajo puede proporcionar una energía máxima elevada, al tiempo que reduce la proporción de tiempo durante la cual el tejido recibe irradiación activa.

Eso no significa automáticamente que un tratamiento sea seguro.

El operador debe tener en cuenta la potencia real, la duración del pulso, la frecuencia, la zona de tratamiento y la respuesta del paciente.

Por qué el total de julios puede resultar engañoso

Consideremos dos tratamientos para la rodilla.

El primero suministra 1.200 J en 120 segundos.

El segundo también emite 1.200 J, pero distribuye el tratamiento a lo largo de diez minutos.

La energía total es idéntica.

La experiencia con el pañuelo no lo es.

El primer tratamiento suministra energía a una tasa media mucho más elevada.

La segunda opción permite disponer de más tiempo para la redistribución del calor.

Ahora cambia la zona de tratamiento.

Si esos mismos 1.200 J se distribuyen sobre una superficie de 25 cm² en lugar de 10 cm², la densidad energética varía drásticamente.

Por eso, en los registros de tratamientos profesionales siempre deben indicarse tanto la energía total como el área de tratamiento.

El término “tratamiento de 3.000 J” queda incompleto si no se sabe adónde fueron a parar esos 3.000 J.

Lo que el protocolo «Knee» de 1064 nm indica al comprador

Los protocolos publicados sobre la artrosis de rodilla ofrecen una variada gama de opciones.

En un estudio se utilizó un tratamiento de 1064 nm a 10 W, 120 J/cm² y 120 segundos, repartido en diez sesiones.

En otro protocolo clínico se utilizó un tratamiento a 1064 nm con una potencia máxima de 12 W, 300 J durante tres sesiones analgésicas a 25 Hz y 3.000 J durante cuatro sesiones posteriores de bioestimulación.

Una revisión sistemática de los estudios sobre fotobiomodulación a 1064 nm también identificó protocolos que utilizaban un tratamiento pulsado a 1064 nm con potencias máximas del orden de los kilovatios, pero con duraciones de pulso mucho más cortas, junto con una potencia media más baja. Un protocolo descrito para la osteoartritis de rodilla utilizaba una potencia máxima de 3 kW, una potencia media de 10,5 W, duraciones de pulso inferiores a 120 microsegundos, una frecuencia de 10-30 Hz y 3.000 J por sesión de tratamiento.

Estas cifras pueden parecer muy diferentes.

No tienen por qué ser contradictorias.

La potencia máxima, la potencia media, la duración del pulso y la energía total describen diferentes aspectos del tratamiento.

Precisamente por eso una clínica no debería comparar los aparatos basándose únicamente en su potencia máxima.

La potencia máxima y la potencia media no son lo mismo

Un sistema de superpulsos puede generar una potencia máxima muy elevada durante un intervalo muy breve.

La potencia media a lo largo de todo el tratamiento puede ser mucho menor.

Esto da lugar a una distinción útil en el ámbito de la ingeniería.

La potencia máxima describe la intensidad de la emisión durante el pulso.

La potencia media describe la energía suministrada a lo largo del tiempo.

Si un sistema indica una potencia máxima de 30 W, eso no significa que el paciente reciba 30 W de forma continua durante todo el tratamiento.

Esto puede resultar útil en terapias de alta intensidad, ya que el profesional sanitario puede trabajar con un pulso óptico potente al tiempo que permite la relajación térmica entre pulsos.

El LaserMedix-MAX de FotonMedix ofrece una potencia máxima declarada de 30 W y es compatible con múltiples longitudes de onda, entre las que se incluyen 650 nm, 810 nm, 915 nm, 940 nm y 980 nm. El fabricante también destaca la tecnología de mantenimiento de la profundidad máxima de penetración y la indicación de la temperatura terapéutica.

Por lo tanto, el valor del equipo no se reduce simplemente a la cifra de 30 W.

El valor radica en la capacidad de controlar cómo se distribuye esa energía.

Por qué es importante disponer de múltiples longitudes de onda en una clínica especializada en rodilla

Una clínica de rehabilitación de rodilla no trata únicamente un tipo de tejido.

Un mismo paciente puede presentar:

  • dolor muscular periarticular
  • molestias en las articulaciones
  • irritación del tendón
  • rigidez de los tejidos blandos
  • sensibilidad tisular postoperatoria
  • dolor crónico degenerativo

Estas condiciones no se corresponden necesariamente con una exposición óptica idéntica.

La plataforma LaserMedix-MAX de FotonMedix, con cinco longitudes de onda (650 nm, 810 nm, 915 nm, 940 nm y 980 nm), permite al profesional sanitario trabajar con diferentes características de longitud de onda en un mismo sistema.

Esto no significa que deban utilizarse las cinco longitudes de onda al mismo tiempo.

Significa que el equipo ofrece flexibilidad.

Para un comprador B2B, esa flexibilidad puede ser más importante que disponer de una sola longitud de onda con una potencia máxima inusualmente alta.

Por qué la longitud de onda de 980 nm puede resultar útil para la gestión térmica

La longitud de onda de 980 nm presenta un componente de absorción de agua más intenso que las longitudes de onda más cortas del infrarrojo cercano.

Esto significa que, con una irradiancia suficientemente alta, puede producir un calentamiento notable de los tejidos.

En caso de dolor de rodilla, la aplicación controlada de calor puede ayudar a crear un entorno más cómodo para el movimiento y la rehabilitación manual.

Sin embargo, el profesional sanitario no debe confundir la cordialidad con el éxito terapéutico.

Un paciente puede sentir mucho calor sin haber recibido una dosis biológica adecuada.

Del mismo modo, un tratamiento eficaz no tiene por qué producir necesariamente una sensación de calor.

La sensación térmica adecuada depende del objetivo del tratamiento.

Por eso, la indicación de la temperatura puede resultar útil en una plataforma de alta intensidad.

El terapeuta puede supervisar la respuesta del paciente en lugar de basarse únicamente en el ajuste de potencia de la consola.

Qué aporta la longitud de onda de 1470 nm a la plataforma más amplia de FotonMedix

Aunque la longitud de onda de 1470 nm no suele ser el enfoque habitual en el tratamiento no invasivo de la osteoartritis de rodilla, sirve para ilustrar cómo el mismo fabricante aborda la administración de energía específica para cada longitud de onda en otro ámbito clínico.

A 1470 nm, la absorción por parte del agua es considerablemente mayor, lo que hace que esta longitud de onda resulte útil para una interacción controlada con los tejidos.

La plataforma quirúrgica de FotonMedix combina longitudes de onda de 1470 nm y 980 nm para intervenciones en las que se requiere coagulación, evaporación, corte e incisión.

Para un distribuidor internacional de material médico, esto supone una gama de productos más amplia.

El responsable de rehabilitación puede evaluar la terapia de alta intensidad.

El comprador de productos quirúrgicos puede evaluar los procedimientos tisulares específicos para cada longitud de onda.

La tecnología subyacente está relacionada, pero los casos de uso clínico siguen siendo distintos.

Esa diferenciación facilita el posicionamiento de la gama de productos en distintos mercados.

El paciente con artrosis de rodilla de grado II

Reflexiona sobre cómo se traduce la evidencia publicada en un flujo de trabajo clínico realista.

Un paciente de 59 años acude a consulta con dolor persistente en la rodilla al subir escaleras y al caminar durante mucho tiempo.

La evaluación radiográfica sitúa la rodilla afectada en el grado II de la osteoartritis según la clasificación de Kellgren-Lawrence.

El paciente presenta dolor al flexionar repetidamente la pierna, una reducción de la actividad y debilidad precoz del cuádriceps.

El médico no trata la radiografía.

El médico trata los síntomas y las limitaciones funcionales del paciente.

El primer objetivo es determinar si el dolor se presta a un tratamiento conservador.

Si no hay indicación de una intervención quirúrgica urgente, un plan de rehabilitación puede combinar ejercicio, control de la carga y control de los síntomas.

Se puede utilizar un láser de alta intensidad como tratamiento complementario.

El estudio publicado en 2024 utilizó HILT a 1064 nm con una potencia de tratamiento de 10 W, 120 J/cm² y 120 segundos por sesión, durante diez sesiones.

A continuación, se vuelve a evaluar al paciente.

Lo importante no es si la rodilla “estaba caliente”.”

Lo importante es si el dolor disminuye y la función mejora.

¿Puede el paciente caminar más lejos?

¿Puede el paciente subir escaleras con menos dificultad?

¿Se puede mejorar la fuerza de los cuádriceps?

¿Puede el paciente soportar movimientos repetidos de la rodilla?

Esos son los resultados que importan.

Marco de evolución de los casos clínicos

Una clínica que registre este tipo de casos podría organizar el historial clínico de la siguiente manera.

Fase del casoEvaluación clínicaParámetros láserObjetivo del tratamientoSupervisión funcional
Línea de baseKOA de grado II-III, dolor persistente y limitación de la actividadAún no hay tratamientoEstablecer una referenciaVAS y WOMAC
Sesiones 1 a 3Fase sensible al dolor1064 nm, 10 W, programa analgésico estandarizadoReducir el dolor y mejorar la toleranciaDolor al caminar y al flexionar la rodilla
Sesiones 4 a 7Fase de rehabilitación activa1064 nm, mismo protocolo estandarizadoFavorecer el control continuado de los síntomasTolerancia al esfuerzo, capacidad para subir escaleras
Sesiones 8 a 10Fase de consolidación1064 nm, mismo protocolo estandarizadoMantener la mejoría de los síntomasWOMAC y actividad funcional
Seguimiento al cabo de un mesReevaluación tras el tratamientoNo se aplicará láser durante el seguimientoDeterminar la persistencia del beneficioVAS y WOMAC

El estudio publicado se basó en diez sesiones y un seguimiento de un mes.

La tabla anterior es un marco de referencia para la documentación clínica, no una nueva prescripción terapéutica.

Por qué el láser no debería comercializarse como regenerador de cartílago

Es aquí donde el marketing médico puede caer fácilmente en la irrealidad.

Un paciente con artrosis de grado III presenta alteraciones estructurales en las articulaciones.

El tratamiento con láser de alta intensidad puede ayudar a controlar el dolor y mejorar la funcionalidad.

Eso no significa que el tratamiento haya revertido la enfermedad radiográfica.

La distinción es importante.

El dolor no es un indicador directo del grosor del cartílago.

Un paciente puede experimentar una mejora significativa de los síntomas sin que se produzca una reversión radiográfica.

Por el contrario, la gravedad radiográfica no permite predecir con total precisión la intensidad del dolor.

Por lo tanto, el objetivo clínico debería ser el control de los síntomas y la mejora funcional, salvo que existan pruebas específicas que respalden una hipótesis estructural.

Por eso, el VAS y el WOMAC son resultados valiosos en la investigación clínica.

Miden lo que el paciente está experimentando realmente.

Por qué el ejercicio debe seguir formando parte del protocolo

El estudio sobre la osteoartritis de rodilla de 2024 comparó la HILT combinada con ejercicio terapéutico frente a un programa de ejercicio terapéutico con fortalecimiento de los cuádriceps mediante biofeedback. Ambos grupos realizaron el mismo régimen general de ejercicio terapéutico.

Esto es importante.

El láser no se estaba probando como sustituto aislado de la rehabilitación.

Se estaba evaluando en un entorno terapéutico que incluía ejercicio.

Eso se acerca más a la práctica clínica real.

Un paciente con osteoartritis necesita fuerza.

El cuádriceps y la musculatura circundante contribuyen al funcionamiento y la estabilidad de la articulación.

Aliviar el dolor sin recuperar la capacidad de movimiento no resuelve el problema en su totalidad.

Un útil aparato de terapia láser Por lo tanto, da mejores resultados cuando se integra en un plan de tratamiento más amplio.

Lo que indican los datos sobre las expectativas a largo plazo

La terapia con láser de alta intensidad cuenta con datos clínicos prometedores en varias afecciones musculoesqueléticas, pero dichos datos no son uniformemente positivos.

La revisión sistemática y el metaanálisis de 2023 sobre la osteoartritis de rodilla revelaron un efecto analgésico significativo cuando se combinaba la HILT con ejercicio, en comparación con el placebo más ejercicio.

Sin embargo, los ensayos clínicos individuales han arrojado resultados diferentes en función de los parámetros del tratamiento y del diseño del estudio.

El ensayo clínico sobre la fascitis plantar de 2020, por ejemplo, reveló que tanto la HILT como la terapia con láser de baja intensidad mejoraban los resultados, pero no se observó una diferencia estadísticamente significativa entre ambos grupos.

Un ensayo aleatorizado y controlado con tratamiento simulado sobre la fascitis plantar, realizado en 2026, también observó mejoras significativas dentro de cada grupo, pero no se observaron diferencias significativas entre el tratamiento activo con HILT y el tratamiento simulado cuando ambos grupos realizaban ejercicios de estiramiento estandarizados.

Estos resultados son útiles porque evitan que se extraiga una conclusión simplista en materia de marketing.

No se garantiza que el láser de alta intensidad ofrezca mejores resultados que cualquier otra terapia en todas las afecciones.

La tecnología debe seleccionarse cuando el objetivo clínico, la base empírica y el proceso de tratamiento lo justifiquen.

Por qué sigue siendo importante la eficacia del tratamiento

Hay otro aspecto que los ensayos clínicos no siempre destacan lo suficiente.

Rendimiento de la clínica.

Un terapeuta de rehabilitación tiene un horario de citas limitado.

Si un tratamiento requiere 30 minutos de aplicación directa del láser por cada paciente, esto repercute en la rentabilidad de la clínica.

Los sistemas de alta intensidad pueden aportar una cantidad considerable de energía en períodos de tratamiento relativamente cortos.

En el estudio sobre la osteoartritis de rodilla de 2024 se utilizaron 120 segundos de exposición al láser por sesión, con la potencia indicada de 10 W.

Otros protocolos publicados utilizan fases de bioestimulación más prolongadas.

La conclusión práctica es que la duración del tratamiento depende del protocolo elegido.

Una plataforma de clase 4 bien diseñada puede permitir que la clínica trabaje con una mayor potencia sin que cada sesión se alargue en exceso.

Esto puede mejorar el flujo de trabajo cuando el protocolo resulte clínicamente adecuado.

Lo que un comprador debe preguntar antes de adquirir un sistema de clase 4

Un comprador profesional debe fijarse en algo más que la potencia máxima.

¿Ofrece el sistema varias longitudes de onda?

Una plataforma de múltiples longitudes de onda puede ofrecer a los médicos más opciones para diferentes objetivos terapéuticos.

¿Puede el operador controlar los modos de pulso y continuo?

Los distintos objetivos terapéuticos pueden requerir diferentes perfiles temporales de energía.

¿Se puede distinguir entre la potencia máxima y la potencia media?

Esto es especialmente importante en el caso de los sistemas de superpulsos.

¿Se controla la temperatura del tratamiento?

La información sobre la temperatura puede ayudar a controlar la exposición térmica.

¿Se puede documentar la energía total?

Un protocolo reproducible requiere algo más que un ajuste de potencia.

¿Se pueden controlar el área de tratamiento y la densidad de energía?

Los julios sin tener en cuenta el área no describen completamente la exposición de los tejidos.

¿Es el sistema adecuado para campos de tratamiento de gran tamaño?

Esto afecta a la eficacia práctica de la rehabilitación musculoesquelética.

¿Proporciona el fabricante protocolos clínicos?

Es más fácil poner en práctica un aparato cuando los profesionales sanitarios comprenden la relación entre potencia, longitud de onda, energía y tiempo de tratamiento.

El lugar que ocupa LaserMedix-MAX en el mercado de la rehabilitación

FotonMedix presenta LaserMedix-MAX como una plataforma de fisioterapia no invasiva de alta energía con cinco longitudes de onda y una potencia máxima declarada de 30 W. El sistema se comercializa para el alivio del dolor, el tratamiento de la inflamación, la circulación, la reparación y la recuperación de los tejidos, e incluye tecnología de indicación de temperatura.

La plataforma también utiliza un concepto de láser dual (caliente y frío) e incorpora una tecnología que mantiene la profundidad máxima de penetración, según las especificaciones del fabricante.

Para una clínica ortopédica o de rehabilitación, este tipo de sistema resulta relevante porque las necesidades de tratamiento varían.

Un terapeuta puede necesitar un protocolo para un grupo muscular grande y otro para un problema articular localizado.

Una enfermedad crónica puede requerir una estrategia de tratamiento diferente a la de una lesión aguda.

Un paciente que no tolere el calor prolongado podría beneficiarse de un modo de emisión diferente.

Lo importante es la flexibilidad.

¿Por qué las plataformas veterinarias siguen aplicando el mismo principio de ingeniería?

FotonMedix también fabrica sistemas veterinarios de alta energía.

VetMedix-MAX tiene una potencia nominal de hasta 38 W e incluye cinco longitudes de onda, mientras que la plataforma ofrece los modos «superpulsado», «pulsado» y «onda continua». El fabricante describe el modo «superpulsado» como un modo que proporciona una potencia máxima elevada con sensación térmica ajustable, y el modo «pulsado» como una emisión intermitente destinada a limitar el sobrecalentamiento.

La aplicación veterinaria difiere de la rehabilitación en humanos.

La lección de ingeniería es similar.

Los campos de tratamiento amplios y los objetivos tisulares más profundos exigen un aporte energético considerable, al tiempo que se mantiene el control sobre la acumulación térmica.

Ese es el principal reto de la terapia de alta intensidad.

El verdadero significado del tratamiento de tejido profundo

El tratamiento de tejidos profundos no debe interpretarse como que “el láser llega a 15 cm y aplica allí la misma potencia”.”

Eso sería una simplificación excesiva de la óptica de los tejidos.

La interpretación más acertada es que un sistema de alta potencia puede partir de una cantidad de energía óptica considerablemente mayor, lo que permite que siga habiendo una cantidad significativa de energía disponible después de que la absorción y la dispersión hayan reducido el haz a medida que atraviesa el tejido.

Por eso, un alto rendimiento tiene una finalidad clínica legítima.

Compensa, en parte, la energía perdida antes de llegar al objetivo.

Pero debe combinarse con la longitud de onda y la geometría de tratamiento adecuadas.

Por qué una potencia elevada del láser puede fallar

Un profesional sanitario puede disponer de un aparato de 30 W y, aun así, realizar un tratamiento deficiente.

Es posible que la potencia sea demasiado alta para la zona de tratamiento.

Es posible que la pieza de mano se mueva demasiado despacio.

La duración del tratamiento puede ser excesiva.

Es posible que la longitud de onda no se corresponda con la respuesta tisular deseada.

Es posible que el paciente padezca una patología que no pueda tratarse con láser.

El tratamiento puede aplicarse sin ejercicio ni una rehabilitación adecuada.

O bien, el profesional sanitario puede centrarse en el número de julios en lugar de en la distribución de dichos julios.

No se trata de averías en los equipos.

Se trata de problemas relacionados con el diseño del tratamiento.

Un profesional máquina de terapia láser de clase 4 Debería ofrecer un control suficiente para reducir esos problemas, pero no puede sustituir al criterio clínico.

Por qué el mejor tratamiento no siempre es el más potente

La evidencia sobre la artrosis de rodilla ofrece un ejemplo ilustrativo.

El estudio de 2024 utilizó un aparato con una potencia máxima de 12 W, pero aplicó el protocolo para el alivio del dolor a 10 W. Se realizaron diez sesiones en lugar de una sola sesión de gran intensidad.

Así es como funciona un tratamiento supervisado clínicamente.

El objetivo es una gestión acumulativa.

Se evalúa al paciente.

Se administra el tratamiento.

Se realiza un seguimiento de la respuesta del paciente.

El ejercicio avanza.

El tratamiento se adapta cuando sea necesario.

Esto difiere fundamentalmente de la idea de que una sola sesión de gran intensidad debería resolver todo el problema.

La diferencia práctica entre el tratamiento con láser y el tratamiento convencional de los síntomas

El tratamiento conservador tradicional sigue siendo la primera opción para muchos pacientes con artrosis de rodilla.

El ejercicio es importante.

El control del peso puede ser importante.

La modificación de la actividad física es importante.

La medicación puede ser adecuada para determinados pacientes.

La terapia manual puede utilizarse como parte de la rehabilitación.

En determinadas circunstancias, se puede considerar la posibilidad de administrar inyecciones.

La cirugía sigue siendo una opción cuando la enfermedad estructural y los síntomas lo justifican.

El láser de alta intensidad no descarta estas opciones.

Su ventaja potencial es que puede incorporarse al entorno de rehabilitación sin necesidad de realizar una incisión y sin que el paciente tenga que interrumpir el tratamiento activo.

En el caso de un paciente al que le cuesta realizar ejercicio debido al dolor, reducir los síntomas puede ayudarle a disponer de un margen de tiempo más favorable para moverse.

Para el médico, el tratamiento puede administrarse en un plazo relativamente corto.

En el ámbito clínico, una plataforma de múltiples longitudes de onda podría abarcar una amplia gama de aplicaciones musculoesqueléticas.

¿Qué efectos tiene la terapia con láser cuando se utiliza correctamente?

Genera un estímulo óptico controlado.

La longitud de onda determina parte de la interacción.

El tejido determina cuánta energía se absorbe y se dispersa.

La potencia determina la velocidad de suministro de energía.

El área de tratamiento determina el grado de concentración de la dosis.

El tiempo de exposición determina durante cuánto tiempo el tejido recibe energía.

La estructura del pulso determina cómo se distribuye la energía a lo largo del tiempo.

El médico decide si esa combinación es adecuada para la patología.

Ese es el verdadero significado de la terapia con láser de alta intensidad.

No es la potencia máxima.

Potencia controlada.

No se trata simplemente de una penetración profunda.

Distribución de la energía útil en el objetivo previsto.

No se trata de calentar por calentar.

Exposición térmica controlada combinada con el estímulo biológico deseado.

Por qué conviene adquirir un dispositivo de terapia con láser como sistema clínico

Una clínica profesional no debería adquirir un láser de alta intensidad únicamente porque tenga la potencia más alta en una tabla comparativa.

Las preguntas más acertadas son:

¿Pueden los médicos seleccionar la longitud de onda que necesitan?

¿Pueden regular la potencia?

¿Pueden controlar la estructura del pulso?

¿Pueden monitorizar la respuesta térmica?

¿Pueden documentar la energía empleada en el tratamiento?

¿Pueden reproducir los protocolos entre terapeutas?

¿Es capaz el aparato de tratar tanto zonas específicas como áreas más amplias?

¿Se puede integrar en un proceso de rehabilitación sin que ello suponga un aumento excesivo de la duración del tratamiento?

Estas son las preguntas que determinan si un aparato de terapia láser se convierte en un equipo útil o en una máquina cara que se queda parada en una sala de tratamiento.

Por qué la terapia con láser de clase 4 sigue teniendo su lugar en la rehabilitación moderna

La artrosis de rodilla no es una afección en la que una sola máquina deba sustituir a todo el programa de rehabilitación.

La enfermedad tiene múltiples causas.

El dolor del paciente, su fuerza muscular, su movilidad, su peso corporal, su nivel de actividad y su respuesta psicológica pueden influir en su funcionalidad.

La terapia con láser solo aborda una parte de ese entorno.

Pero eso no significa que no sea relevante.

La bibliografía publicada sobre la artrosis de rodilla aporta pruebas de que la HILT, en dosis adecuadas, puede reducir el dolor, sobre todo cuando se combina con ejercicio. Una revisión sistemática de 2023 constató una reducción significativa del dolor con la HILT combinada con ejercicio, en comparación con el placebo combinado con ejercicio, aunque reconoció que existían variaciones entre los protocolos incluidos.

El ensayo clínico aleatorizado de 2024 ofrece un ejemplo más concreto: en él se analizó la artrosis de grado II-III, con un tratamiento de 1064 nm, una potencia de salida de 10 W, una energía de 120 J/cm² y diez sesiones, y se observó una mejora significativa del dolor y una mayor reducción en el grupo de HILT que en el protocolo de ejercicio de comparación.

Esos resultados no justifican afirmar que el láser cura la artrosis.

Sí respaldan la idea de que la terapia óptica controlada de alta intensidad puede considerarse un complemento para el tratamiento de los síntomas y la rehabilitación en determinados pacientes.

Esa es una postura clínica más sólida y creíble.

Conclusiones para clínicas y distribuidores

Un sistema láser de alta intensidad no debería venderse con la promesa de que una mayor potencia en vatios implica automáticamente una mejor penetración.

La verdadera ventaja clínica radica en el control del perfil energético.

El tratamiento a 1064 nm puede aplicarse siguiendo un protocolo estructurado en el que se definan claramente la potencia, la densidad de energía, la duración del tratamiento y el número de sesiones.

Se puede optar por un tratamiento a 980 nm cuando se desee un equilibrio diferente entre la absorción tisular y la respuesta térmica.

La longitud de onda de 1470 nm presenta un perfil de interacción con el agua mucho más intenso y resulta especialmente relevante para aplicaciones quirúrgicas en tejidos, en lugar de considerarse un entorno de rehabilitación intercambiable.

Los modos de pulso y superpulso pueden modificar la relación entre la potencia máxima de salida y la exposición térmica media.

El control del ciclo de trabajo puede proporcionar períodos de relajación térmica entre los intervalos de emisión.

La disponibilidad de múltiples longitudes de onda puede aportar flexibilidad cuando una clínica trata diferentes estructuras anatómicas.

Además, la información sobre la temperatura puede ayudar al operador a supervisar la respuesta térmica del paciente.

Esto es lo que distingue a un profesional máquina de terapia láser de clase 4 a partir de una sencilla fuente de luz de alta potencia.

El mejor sistema no es aquel que obliga a todos los pacientes a utilizar el nivel más intenso.

Es el que ofrece al médico el control suficiente para elegir el ajuste adecuado.

Para un paciente con artrosis de rodilla de grado II, eso puede significar reducir el dolor lo suficiente como para poder volver a subir escaleras.

Para otro paciente, esto puede significar soportar ejercicios de fortalecimiento que antes le resultaban demasiado incómodos.

Para la clínica, esto podría suponer incorporar una opción de tratamiento no invasivo sin alterar el flujo de trabajo de la rehabilitación.

Para un distribuidor internacional, esto significa vender una plataforma clínica en lugar de una ficha técnica.

Por lo tanto, la pregunta final no es ¿Qué potencia tiene el láser?

La pregunta más acertada es:

¿Con qué precisión puede el médico controlar esa energía una vez que penetra en el tejido del paciente?

Ahí es donde la terapia con láser de alta intensidad resulta clínicamente útil.

Referencias clínicas

Samaan et al. Comparación del efecto de la terapia con láser de alta intensidad y de los ejercicios de fortalecimiento del cuádriceps con biofeedback sobre el dolor, la rigidez y la función en pacientes con osteoartritis de rodilla. Anestesiología y Medicina del Dolor, 2024. El ensayo clínico aleatorizado incluyó a pacientes con osteoartritis de rodilla de grado II-III según la clasificación de Kellgren-Lawrence y utilizó un protocolo de HILT a 1064 nm con una potencia de tratamiento de 10 W durante diez sesiones.

Cai P, Wei X, Wang W, Cai C, Li H. Efectos de la terapia con láser de alta intensidad en el alivio del dolor en la osteoartritis sintomática de rodilla: una revisión sistemática y un metaanálisis. La revisión analizó los protocolos publicados sobre la HILT y puso de manifiesto que la HILT combinada con ejercicio producía un alivio significativo del dolor en comparación con el placebo más ejercicio.

Eficacia de Terapia láser de alta intensidad para aliviar el dolor en la artrosis de rodilla. En el ensayo publicado se utilizó HILT a 1064 nm con una potencia máxima de 12 W, sesiones analgésicas a 25 Hz y sesiones posteriores de bioestimulación de 3.000 J.

Uso de la longitud de onda de 1064 nm en la fotobiomodulación: una revisión sistemática y un metaanálisis. La revisión resume diversos protocolos clínicos a 1064 nm, incluyendo la potencia máxima, la potencia media, la frecuencia, la duración del pulso y la energía total para aplicaciones musculoesqueléticas.

Las especificaciones del producto FotonMedix LaserMedix-MAX describen una plataforma de fisioterapia de alta energía de 30 W con longitudes de onda de 650 nm, 810 nm, 915 nm, 940 nm y 980 nm, indicador de temperatura y múltiples funciones de tratamiento.

Las especificaciones del FotonMedix SurgMedix-MAX describen una plataforma quirúrgica que incorpora longitudes de onda de 1470 nm y 980 nm para procedimientos en tejidos, entre los que se incluyen la coagulación, la evaporación, el corte y la incisión.

Nota clínica

Los parámetros clínicos publicados corresponden a los protocolos utilizados en estudios de investigación específicos y no deben interpretarse como prescripciones terapéuticas universales. La longitud de onda, la potencia de salida, el área de tratamiento, el tiempo de exposición, la frecuencia de pulsos, el ciclo de trabajo y la energía total deben ser seleccionados por profesionales sanitarios debidamente formados, en función del diagnóstico, la anatomía, la respuesta tisular, las características del dispositivo y las normas clínicas aplicables.

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